Al observar la obra de Diana Aitchison, su complejidad técnica y creativa me vienen a la cabeza las discusiones clásicas entre arte y techné. Es arte ¿es sólo técnica o es algo más? Cómo se pueden conjugar inspiración artística y procedimiento técnico?
Estamos acostumbrados a considerar, quizá porque así se han concebido, a los grabados como una reproducción seriada de una obra previa. Son originales, sí, pero carentes ideológicamente de la fuerza artística primigenia.
Pero ¿puede un grabado ser el recipiente primero de la idea artística, o simplemente es el medio técnico de reproducción de la obra? Me atrevo a asegurar que en este caso, sí es posible. Los grabados de Diana Aitchison son la obra misma. No reproduce en grabado sino que crea sobre grabado, dejando éste de ser un medio técnico para ser el medio de creación.
Esta es la razón de que la obra de Diana, bien en pastel o bien en grabado, no sea seriada (salvo escasas excepciones). Trabaja el grabado como una técnica para un resultado visual, táctil, estético; pero nunca para obtener una serie de su obra. De ahí que se dé a la experimentación con pequeños cambios tonales en las planchas, consiguiendo que cada obra de una serie sea única. No es una grabadora, es una pintora que ha encontrado en el grabado su medio de expresión; y con ello ha sabido conjugar el arte y la técnica.
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Pintora desde muy temprana edad, ha estado ligada familiar y sentimentalmente a la Escuela de Londres. Ha bebido de las principales fuentes artísticas del siglo XX y eso se aprecia en su obra. Excelente dibujante, inquieta y tenaz, su obra se mueve entre la figuración y una abstracción basada en la expresión de los trazos, la fuerza de las líneas directrices que marcan sus dibujos.
Su entorno gallego, el mar y sus gentes, sus rituales y costumbres, son los temas de sus obras. Formas de gente, no la gente en sí, inmersos en el paisaje. Actitudes y sensaciones ante esa presencia que nos transmiten un estado de ánimo, un pensamiento, más que una realidad formal.
Este es el motivo de que en ocasiones, se consideren sus obras como inacabadas. Ante lo cuál hay que preguntarse ¿cuál es la finalidad del arte? ¿reproducir fielmente la naturaleza de los objetos según un canon predeterminado siguiendo una concepción platónica o por el contrario representar una sensación, una idea preconcebida en nuestra imaginación y para ello valernos de la técnica? ¿hay creación en el arte o sólo es una reproducción de lo ya existente?
Un debate abierto con una exposición digna de tales interrogantes.